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  • Doctrina sobre los herederos de heredero fallecido antes de aceptar o repudiar la herencia.

     

     Cuando un heredero muere sin haber aceptado o repudiado la la herencia, hay dos corrientes doctrinales seguidas por el Tribunal Supremo respecto a sus herederos, la teoría clásica, según la cual se produce una doble transmisión de bienes, esto es, del causante al heredero transmisor y otra transmisión de éste al heredero transmisario, que acepta las dos herencias, y la teoría moderna, según la cual los bienes pasan directamente del causante al heredero transmisario.

     

     

    Vamos a ver la sentencia del Tribunal Supremo 539/2011 en que se pronuncia en un caso de muerte antes de aceptar o repudiar la herencia.

     

     

    En este caso, fallece el hermano del causante antes de haber aceptado o repudiado la herencia, si bien hubo aceptación tácita de la misma. Había otorgado testamento en que declaraba herederos universales de sus bienes a su mujer e hijos.

     

     

    Cuando falleció el causante, se citó a todos los herederos para proceder al reparto de la herencia.

     

    Uno de los sobrinos del causante, hijo del hermano del fallecido que murió sin aceptar ni repudiar la herencia, se opuso al cuaderno particional.

     

    Es por ello que los herederos recurrieron al Juzgado de Primera Instancia, que nombró un contador partidor que elaboró un cuaderno particional.

     

    Todos los herederos aceptaron a excepción otra vez del sobrino del causante. Alegó no estar de acuerdo ya que en el cuaderno se nombraba de forma común a los herederos del hermano de causante, y el exigía que se individualizase lo que le correspondía a cada uno de los seis hermanos hijos del hermano del causante.

     

    El Juzgado de Primera Instancia desestimó la oposición de éste heredero, al considerar que no se podía individualizar la parte correspondiente a cada heredero, ya que no podía saberse quienes eran hasta que aceptasen o repudiasen la herencia.

     

    Interpuso recurso de apelación manteniendo que no es que los derechos hereditarios de su padre pasen a sus hijos como refleja el cuaderno particional, sino que éstos han de participar en la partición y ser incluidos en la misma según el artículo 989 del Código Civil, según el cual los efectos de la aceptación y de la repudiación se retrotraen siempre al momento de la muerte de la persona a quien se hereda.

     

    La Audiencia Provincial desestimó el recurso ya que no se dan las condiciones para que se aplique el artículo 774 del Código Civil, puesto que el padre del demandante y hermano de la causante falleció después de la testadora sin aceptar ni repudiar la herencia.

     

    Consideró que se debía aplicar el artículo 1006 del Código Civil, que regula el ius transmissionis que regula los derechos de los herederos del heredero que fallece antes de aceptar o repudiar la herencia.

     

    Una vez aclarado esto, la Audiencia destaca que es mayoritaria la doctrina clásica según la cual existe una doble transmisión, por lo que el cuaderno particional elaborado en primera instancia es correcto ya que no cabe hacer una individualización de los herederos de uno de los herederos.

     

    Con ello, el heredero interpuso recurso de casación ante el Tribunal Supremo al amparo del artículo 477.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por infracción de los artículo 1006 y 1068 del Código Civil.

     

    Considera que los bienes pasan directamente del primer causante al heredero transmisario cuando éstos aceptan la herencia.

     

    El Tribunal Supremo estimó el recurso de casación, dando la razón al recurrente. En su escrito, motivó su decisión en que según las últimas sentencia del mismo tribunal, no hay una doble transmisión de la masa hereditaria, sino que cuando el heredero transmisario acepta la herencia, pasa a ser heredero directo, por lo que en el cuaderno particional tiene que ser considerado un heredero igual que los demás.

     

    En el presente caso el contador partidor debió tratar a los seis hermanos, hijos de uno de los herederos del causante, como herederos directos del mismo, individualizando la cuota que le tocaba a cada uno

     

     

     

     

     

     

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